La chacha (II)

Wednesday, April 28, 2010
By Normalidad

Tener asistenta es agotador. Yo pensaba que iba a ser la mejor experiencia en mi vida después del  botox, pero resulta que de lo preocupada que estoy me están saliendo más arrugas y al final voy a necesitar algo más fuerte que botox.

El primer día que entró esa mujer en mi casa lo miró todo con ojos inquisidores, no abrió la boca excepto para aceptar las condiciones que le propuse y se marchó. Esa noche no pude pegar ojo. No fue por el bebé, porque le dije a mi cari que yo estaba fatal y  se levantó él todas las veces que lloró. Fue porque me asaltaban las dudas:

  • ¿Le habrá parecido mi casa un desastre?
  • ¿Habrá visto polvo en las estanterías?
  • ¿Pensará  que llevo a los niños mal vestidos?
  • ¿Que mi estilismo está pasado de moda?
  • ¡No podía soportar que esa mujer pensara semejantes cosas de mí!

Así que ahora me levanto dos horas antes para hacer las camas, ordenar el cuarto de los niños, ducharme, arreglarme el pelo y elegir la ropa de los niños y la mía. Ahora espero que cuando la asistenta se junte con sus amigas “las otras asistentas” no pueda decir que soy un ama de casa descuidada.

Tags: , , , , , , , ,

Una respuesta a “La chacha (II)”

  1. Felisa

    Mira bonita, dejalo ya con la chacha. De toda la vida una mujer de su casa no ha tenido necesidad ninguna de tener servicio, porque tenía la educación y lo que había que tener para llevar las cosas como Dios manda. Tener chacha es de señoritingas. O de guarras. Así que te está muy bien empleado. Anda que si te viera tu abuela, que en paz descanse…

    #39

Deja una respuesta